Se conocen como serious games aquellos videojuegos que se han diseñado con otra finalidad más que la del puro entretenimiento. Los videojuegos educativos caen en esta categoría y ejemplo de ellos son Food force, Re-Mission o Spore.
En Spore, el usuario controla la evolución de un organismo, a lo largo de distintas fases. El juego comienza con un ser unicelular, que se alimenta de otras criaturas para crecer y desarrollarse. Superada esta etapa, podemos llegar a crear una tribu, formar una civilización e incluso lanzarnos a la conquista del espacio.
Por medio de este juego pueden explicarse conceptos como variabilidad, adaptación al ambiente, selección natural o estrategias de evolución. Parece una buena forma de introducir a los alumnos y de motivarlos en el estudio de la teoría de la evolución.


