27 Diciembre 2007...1:46 pm

Vampiros y hombres lobo

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Se cree que parte del mito de los vampiros como el de los hombres lobo podría haber surgido de una enfermedad humana: la porfiria. Realmente, la porfiria no es una enfermedad, sino varias. Se engloban porque en todas ellas, el error se produce durante la formación del grupo hemo, muy importante en nuestro organismo (en la hemoglobina es el encargado de unir el oxígeno). El metabolismo del grupo hemo implica a muchos participantes, que se encargan de ir produciendo todos los intermediarios hasta llegar al grupo hemo. Si imaginamos a una serie de obreros celulares (los enzimas), cada uno fabrica un producto que pasa al siguiente para que éste lo modifique a su vez. ¿Qué pasa si eliminamos o incapacitamos a uno de los obreros? Pues que nadie hace su faena y se le acumula el trabajo (se le amontonan los productos anteriores). Pues bien, cada una de las porfirias equivale a un fallo de uno de los obreros. Esto es consecuencia de problemas genéticos y se hace más exagerado en determinados ambientes. ¿Y qué tiene que ver todo esto con los vampiros y los hombres lobo? La relación se entiende un poco mejor cuando se examinan los síntomas. Estos varían en función del obrero defectuoso y por tanto del producto que se acumule (es decir, del tipo de porfiria). Por ejemplo, en la porfiria cutánea tarda, los síntomas son fundamentalmente cutáneos: hiperpigmentación de la cara, cicatrizaciones y calcificaciones, hipertricosis (exceso de pelo). Con un poco de imaginación, se pueden encontrar cosas en común con los hombres lobo. Otro ejemplo, en la porfiria eritropoyética congénita, las porfirinas (los productos que se acumulan) se depositan en dientes y huesos. Al absorber luz de una determinada frecuencia, emiten fluorescencia roja. ¿A alguién le recuerda algo?

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